La desigualdad social, que siempre existió en la sociedad argentina, se convirtió en los últimos años en un problema de extrema gravedad. Ante este escenario, las necesidades de los sectores más pobres aparecen como una asignatura pendiente a la cual entendemos que no podemos estar ajenos.

En ese contexto, Marianela y Manu Ginóbili deciden organizar una fundación para colaborar con los chicos de bajos recursos, que son quienes más padecen esta situación, ya que se encuentran en una etapa de formación en la que cualquier carencia actual puede tener una repercusión grave en su futuro.

El trabajo de la institución apunta sobre todo a consolidar para los chicos una base en salud, educación y brindarles así la formación necesaria para que luego puedan completar una inserción laboral. El objetivo central es que puedan contar con posibilidades similares a las del resto de la sociedad.

Sabemos que una fundación no alcanza por sí sola para subsanar por completo las desigualdades sociales. Pero creemos que con el trabajo conjunto podemos, al mismo tiempo que reparar las necesidades más urgentes de los chicos, ayudar a que despierten valores que muchas veces estuvieron ausentes en Argentina.

La integridad, el compromiso social, la solidaridad y el respeto son bases necesarias para que una sociedad se mantenga sólida, incluso en los momentos más difíciles. Por eso creemos también que una fundación como esta es necesaria: porque nuestra tarea será un aporte para que estos valores se mantengan vivos.